Historia de HELICOL

NUESTRA HISTORIA

HELICOL es la empresa más antigua de Helicópteros de América latina, la mejor empresa en servicios, en personal y en entrenamiento.

Fundada el 3 de junio de 1955, HELICOL ha estado en los principales proyectos del sector de hidrocarburos como construcción de oleoductos desde 1964, exploración off shore, sísmica, trasporte de valores, trasporte de ejecutivos, construcción, fumigación, entre otros.

Actualmente cuenta con helicópteros BELL 412, Bell 211, AW 119Ke, Aviones Beachcraft 1900D y Cessna Citation CJ 4.

RESEÑA HISTORICA

En la década de los 50s eran tantas y tan variadas las necesidades de nuestro país en cuanto al trasporte aéreo a las áreas remotas que se presentaban por primera vez y que requerían buscar una solución.

Un buen día, a mediados de los años 50, se presentó a las oficinas de AVIANCA un norteamericano, lo que llamaríamos un gringo, joven, típico de su nación, con el pelo cortado como cepillo, de tez blanca, pecoso, con vestido de tela muy ligera hecha para el verano y zapatos grandes de suela gruesa; para sorpresa y satisfacción de todos nosotros, él venía con un nuevo e importante negocio entre el bolsillo para proponérselo a AVIANCA.

Nuestro amigo se llamaba Peter Wright y era gerente de una empresa de helicópteros establecida en Filadelfia, la Keystone Helicopters Corp. Su compañía había suscrito un contrato con la Shell Oil Company, para hacer unos trabajos de exploración alrededor de la ciudad de Sincelejo. Firmado el contrato se vino a organizar su compañía, para trasladar pilotos, helicópteros, repuestos, etc., y ponerla a funcionar. Una vez inició sus conversaciones en Colombia le dijeron lo que era apenas lógico: tenía que entenderse con las autoridades respectivas, en este caso la Aeronáutica Civil, para obtener los permisos de operación. Lo primero que aprendió en la Aeronáutica es que, de acuerdo con la Legislación Colombiana, las empresas de aviación deben tener una mayoría de capital colombiano, lo que constituía un problema de muy difícil solución para el señor Wright. Pero alguien le sugirió la posibilidad de que se asociara con Avianca, explicándole que era la empresa más grande del país, con una organización internacional muy extendida.

Vino, pues, este señor a Avianca y fue puesto en contacto con Max Healy, que en ese momento era Asistente Especial del Presidente y estaba colaborando en los estudios de ensanches internacionales de la compañía. Venía Max presidido de una amplia experiencia en transportes aéreos, especialmente en el área internacional, pues ocupaba una altísima posición en una de las vicepresidencias de la Pan American Airways. Max, hombre muy práctico y hábil negociador, en muy pocas horas le dejó muy en claro al señor Wright la idea de que sólo cediéndole el 51% de la operación a Avianca, podía ejecutar su contrato. Accedió el señor Wright, ya que no tenía otro remedio.

Allí nació la empresa HELICOPTEROS NACIONALES DE COLOMBIA, HELICOL S.A., en la cual, inicialmente, el aporte del capital de Avianca fue muy bajo, pues se logró una fórmula muy conveniente para nuestra compañía. Keystone Helicopters le arrendaba a la nueva empresa HELICOL los tres helicópteros que estaban contratados por la Shell. Fue, en realidad, necesario tener una voluntad de servicio, para atender las responsabilidades de Avianca y además las exigencias de Helicol, que tomaban mucho tiempo, pues había que trasladarse muy frecuentemente al área de Sincelejo, Corozal, Montería, etc., para la organización del campamento, los talleres y en general todas las necesidades de funcionamiento de la nueva empresa.

La labor de Helicol era la de exploración, que es un trabajo del mayor interés. El helicóptero se desplazaba en cortos vuelos de 80 a 100 metros y en cada uno de éstos sé hacia una perforación en la tierra relativamente profunda, en donde se colocaban algunos explosivos, que mediante una técnica especial, intercomunicados los unos con los otros, al explotar dejaban indicados en unos gráficos la condición del subsuelo, lo que constituía un indicio de la posibilidad de encontrar petróleo.

Este trabajo se complicaba enormemente y sé hacia casi imposible cuando llegaba a la selva o a terreno agreste, con bosques, pantanos y rocas, que hacían difícil la movilización de los técnicos. Esto lo solucionaba el helicóptero. Se recuerda, a propósito, que en una segunda etapa del desarrollo de Helicol, firmó un contrato similar para hacer una exploración en el área de Barrancabermeja. La empresa petrolera venía adelantando este trabajo con una cuadrilla de 120 hombres y 170 mulas, pues era un terreno muy pantanoso, a orillas del río Magdalena y para llegar de un punto a otro, había que dar cientos de vueltas y revueltas.

Para ir del campamento a un punto situado a uno 8.000 metros se empleaban dos días por tierra, llevando mulas y equipo y esto, como es de suponer, se hacía en el helicóptero en unos pocos minutos.

En realidad la presencia de Helicol era una redención para los trabajos de exploración de las empresas petroleras, pues uno se puede imaginar el problema que representa tener un campamento en medio de la selva con 200 o 300 hombres y otro número similar de mulas que hay que alimentar, cuidar, etc. Para llegar al campamento se hacía en canoas por el río Magdalena y luego internarse en la jungla, a lomo de mula, por las orillas del río.

Llegaron al país un grupo de pilotos norteamericanos procedentes de Filadelfia a quienes se trasladaba de la noche a la mañana, a un campamento en la mitad de la selva tropical, a sufrir los tormentos del calor, los mosquitos y las privaciones; que al terminar una dura jornada al rayo del sol, lo único que podían hacer era sentarse en una banca de madera o en una hamaca a conversar entre ellos y muchas veces a beber whisky. Su contrato le daba derecho a que cada quince días se les diera un determinado número de días de descanso, para lo cual la compañía los transportaba por su cuenta, a una ciudad, la que ellos escogieran y se les pagaban unos viáticos muy generosos. Como era de esperarse, esto no era suficiente para tenerlos satisfechos ya que no podían cambiar las facilidades de una ciudad norteamericana, por las dificultades de un campamento en la selva.

La empresa siguió prosperando y al término de dos años contaba ya con una flota de 7 helicópteros y todo el personal necesario entrenado y ya conocedor de su trabajo. Con mucho esfuerzo se habían entrenado algunos pilotos colombianos, se capacitaron mecánicos y establecieron almacenes, uno principal en el aeropuerto de Soledad, contiguo a los grandes almacenes de Avianca y otros pequeños almacenes secciónales en cada uno de los campamentos.

El entrenamiento de un piloto era especialmente difícil, pues en estas máquinas solo se podían transportar 200 o 300 kilos que, con el piloto y un ayudante, más el equipo. Y el piloto aprendiz, para tener su licencia tenía que volar alrededor de 500 horas, tiempo que era muy difícil de acumular, por las razones anteriores. Pero, se logró avanzar en este camino y preparar algunos pilotos. Posteriormente la Fuerza Aérea Colombiana ayudó y cedió algunos más y la empresa continuó desarrollándose satisfactoriamente, produciendo amplias utilidades.

En una reorganización en Avianca se resolvió, entre otras cosas, nombrar un gerente para Helicol que pudiera dedicarle la totalidad de su tiempo, y se escogió a Herbert Wild quién desempeñó este cargo, en forma muy eficiente.

Posteriormente, en otra etapa importante, la gerencia estuvo a cargo de Juan Ucrós, quien ensanchó la compañía; más tarde la manejó el Mayor Francisco Restrepo Ortega, a quien le correspondió la satisfacción de la construcción del oleoducto desde el campamento de Orito, en el Caquetá, hasta la costa del Pacífico, sobrepasando esas inmensas cordilleras de los Andes.

No fue solo un trabajo de importancia en Colombia, sino que tuvo repercusiones mundiales por el terreno en que se desarrolló y por la manera como se llevó a cabo. El helicóptero levantaba, izado por sus extremos, largos y pesados tubos que transportaba desde el campamento central a lo largo de la vía del oleoducto y los iba colocando, cuidadosamente, uno a uno, en la dirección adecuada, para que los obreros de tierra los unieran con soldadura entre sí.

Para la empresa era difícil y peligroso, pues cualquier falla de un motor podría representar una desgracia definitiva, ya que se estaba operando sobre selvas y montañas. Pero como tantas cosas que se han hecho en Colombia, con el esfuerzo de los colombianos, el trabajo se desarrolló venciendo dificultades, hasta crear un oleoducto que mueve todo el petróleo que se produce en el Caquetá y lo lleva a los puertos de embarque en el Pacífico y como tantas otras ocasiones, se dominó la naturaleza en beneficio de nuestro gran país.

FUNDACION DE HELICOL (LEGISLACION AEREA)

  1. HELICOPTEROS NACIONALES DE COLOMBIA, LTDA. “HELICOL” 124 de 1955, por la cual se reconoce Resolución Ejecutiva N Personería Jurídica a Sociedad Helicópteros Nacionales de Colombia “Helicol”. COMPAÑIA HELICOPTEROS NACIONALES DE COLOMBIA “HELICOL”  47 de 1961, por la cual se califica a la Resolución ejecutiva Compañía Helicópteros Nacionales de Colombia Helicol, S.A., como Empresa Colombiana de Transportes.

ESCUELA DE OPERACIONES DE HELICOL S.A. Por 0589 del 29 de Enero de 1993, expedida por el Departamento Resolución Administrativo de Aeronáutica Civil, se aprobó el permiso de funcionamiento de la ESCUELA DE OPERACIONES. A.    ADICIÓN PERMISO DE FUNCIONAMIENTO Con carta de autorización 06-02304 de Julio 12 2001, la UAEAC concede aprobación para inicio del trámite de Adición de Cursos de Tierra, Chequeos de Vuelo, cursos para personal de mantenimiento para BELL 412, 212, AW-119Ke, Curso de pilotos Recurrente e inicial de Beachcraft 1900D, cursos de mantenimiento inicial y recurrente de Beachcraft 1900D para técnicos de aviación.